El maridaje significa unión, la alianza que se establece entre un vino y un determinado alimento en el que ambas partes ganan al producir una gama de sensaciones que van desde las más simples hasta las verdaderamente inolvidables.

Antes de comer (aperitivos), generalmente se toman vinos fríos o vinos con carácter y en pequeñas cantidades para que el paladar se concentre en los platos que llegarán más tarde, un cava o un vino blanco ligero son ideales.

 La ocasión puede influir mucho en el vino, en verano nos dejamos seducir por los vinos blancos frescos y afrutados, mientras que en invierno preferimos la calidez de un tinto fuerte o un blanco con carácter.

Maridaje del vino

Con un vino tinto casi todo está permitido, generalmente con carnes a la parrilla o al horno, con vinos rosados usualmente optamos por comidas mediterráneas y ligeras, y con un vino blanco nos enfocamos en pescados, mariscos y aves. Estos tres “matrimonios ideales” (“maridaje”) son el resultado de la historia y las costumbres y se basan en tres principios fundamentales:

Color: La regla tradicional del vino blanco con pescado y vino tinto con carne obedece al sentido común más elemental. Un vino tinto, generalmente más tánico, puede dar a los pescados y mariscos un sabor metálico, de la misma manera que la caza o los platos con sabores fuertes aniquilan a la mayoría de los vinos blancos.

Densidad: El contenido de alcohol y la concentración aromática de un vino deben acompañar el sabor de un plato, es decir, las delicias merecen vinos sutiles, mientras que los alimentos fuertes requieren vinos más potentes.

Aromas: a veces, el contraste de aromas entre el vino y la comida es agradable (un vino con toques de limón puede acompañar al pescado a la parrilla o frito), pero generalmente la armonía siempre es mejor.

Consejos sobre maridaje de comida y vino

No hay fórmulas definitivas ni reglas inamovibles, y la curiosidad y la búsqueda del placer siempre deben prevalecer, algunos maridajes de hecho podrían ser las siguientes:

  • Vinos blancos ligeros, fáciles de tomar con aperitivos o platos muy ligeros.
  • Vinos blancos, de mayor contenido (de variedades nobles): pescado blanco, mariscos, quesos frescos, ensaladas, algunas mousses.
  • Vinos blancos fermentados en barricas: quesos curados, verduras, ahumados, carnes blancas, algunos arroces.
  • Vinos rosados: verduras, pasta, arroz, quesos blandos, tortillas, ensalada de frutas.
  • Tintos Jóvenes: Charcutería, quesos semicurados, pescado azul, algunas carnes blancas, incluso asados ​​, como cabra o cordero. Acepta hongos y platos de bacalao salado y, en general, pescado en salsa.
  • Tintos” Crianza”: carnes a la brasa, asados, guisos de carnes rojas, quesos curados, charcutería.
  • Tintos” Reserva y Gran Reserva”: platos de caza y guisos más sutiles y elaborados.
  • Vinos dulces: postres de fruta, pasteles con nueces y crema pastelera. Foie y Patés.
Maridaje de vinos blancos y ensaladas

Los vinos blancos de mayor contenido (de variedades nobles) combinan a la perfección con pescado blanco, mariscos, quesos frescos, ensaladas, algunas mousses.

Temperatura del vino

Los vinos deben alcanzar su temperatura óptima de consumo sin brusquedad, gradualmente. En el caso de un gran vino tinto, debe sacar la botella de la bodega el día anterior y dejarla reposar durante 24 horas en un lugar fresco (16-18 ° C). Nunca ponga un vino en el congelador, ni un tinto muy caliente en un cubo de hielo. Finalmente, no debemos olvidar que el vino gana en la copa uno o dos grados adicionales, especialmente si la habitación está caliente.

Blancos jóvenes: 8 ° C (72 ° F)

Blancos Dulces: 6-8º C (68-72º F)

Blancos con barrica: 10-12º C (76- 79 º F)

Rosado / Cava: 6-8º C (68-72º F)

Jóvenes, tintos ligeros: 12-14º C (79 – 83 º F)

Tintos potentes, con cuerpo: 14-16º C (83- 86º F)

Tintos con envejecimiento (Crianza, Reserva): 16-18º C (86- 90 º F)